domingo, 29 de octubre de 2017

Poema Siringa de Humberto Fierro

Siringa
(Humberto Fierro)




Turbó tu risa de cristal sonoro
Al mirlo que habló perlas al jardín,
Y el Céfiro sahumaba de jazmín
Alborotando tu cabello moro.

Bajo la nervazón del sicomoro
El Grifo festoneado de Verdín,
Prorrumpió en un alegro de violín
Al inundar tu ánfora de oro...

Pan chispeaba sus ojos, en acecho
Del nacarado ritmo de tu pecho...
Y al ocultarse de él como de un tigre

En el margen del río, a poco trecho,
Te trocaste en la caña de que ha hecho
Su flauta azul a que la tarde emigre!

domingo, 22 de octubre de 2017

Poema Pantomima de Humberto Fierro

Pantomima
(Humberto Fierro)


Los pobres tontos y Colombina
Que le afligieron el corazón,
Le ven trinando su mandolina
En el Trianón.

Pierrot, que tuvo la distinción
De que le arruine la poesía
Y que una tarde quedó a la luna,
Es hoy el príncipe de la Ilusión
Y va en el carro de la Fortuna
Con sus lacayos y su blasón.

Y así le miran los denigrantes
De su preciosa filosofía,
Con las camelias y los diamantes
De la Princesa Melancolía.

domingo, 15 de octubre de 2017

Poema De Sobremesa de Humberto Fierro

De Sobremesa
(Humberto Fierro)


Desdeñais la moral y el alma pública...
Todos sabéis, amigos y poetas,
Platón nos desterró de su República
Con guirnaldas de rosas y violetas.

A la sombra de un arco se le viera
Platicando en amor y poesía,
Y en los banquetes del divino éra
La mejor vianda su filosofía.

Somos hijos del tiempo, para el gusto
De las filosofías y las cosas;
Pero siempre veremos en su busto
La guirnalda recíproca de rosas.

domingo, 8 de octubre de 2017

Poema Retorno de Humberto Fierro

Retorno
(Humberto Fierro)


Llegó de lejano país
el compañero,
que vimos partir del país
un mes de Enero.

Conversa afectuoso y está
encanecido,
al lado del piano, que está
dado al olvido.
¿Por qué su sonrisa infeliz
al sol que muere?
Nos calla que ha sido infeliz,
¿Ya no nos quiere...?

El viento deshoja el jardín
hoy mustio y viejo,
y él ve amarillear el jardín
en el espejo.

domingo, 1 de octubre de 2017

Poema A Clori de Humberto Fierro

A Clori
(Humberto Fierro)



Para que sepas, Clori, los dolores
Que tus ojos divinos me han causado,
Dejo escrito en el álamo agobiado
del valle de las fuentes y las flores.

Ni en las églogas tienen los pastores
Una amada que más hayan soñado,
Ni Paolo a Francesca ha contemplado
Bajo lunas más nítidas de amores.

Y así fuera en tu espíritu querido
La Pluvia que Danae recibiere,
O muriendo como Atys en olvido.

O triste como Sísifo estuviere,
Te diré con mis versos al oído
El Amor es un Dios que nunca muere.

domingo, 24 de septiembre de 2017

Poema Tu cabellera de Humberto Fierro

Tu cabellera
(Humberto Fierro)


Tu cabellera tiene más años que mi pena,
¡Pero sus o¬ndas negras aún no han hecho espuma…!
Y tu mirada es buena para quitar la bruma
Y tu palabra es música que al corazón serena.

Tu mano fina y larga de Belkis, me enajena
Como un libro de versos de una elegancia suma;
La magia de tu nombre como una flor perfuma
Y tu brazo es un brazo de lira o de sirena.

Tienes una apacible blancura de camelia,
Ese color tan tuyo que me recuerda a Ofelia
La princesa romántica en el poema inglés;

¡Y un corazón de oro… de la melancolía!
La mano del bohemio permite, amiga mía,
Que arroje algunas flores humildes a tus pies.

domingo, 17 de septiembre de 2017

Biografía de Humberto Fierro

Biografía de Humberto Fierro


Poeta ecuatoriano nacido el 17 de Junio del año 1890, en la ciudad de Quito, sus padres fueron el señor Enrique Fierro Rosero y la Señora Amalia Jarrín Zapata.

Humberto Fierro nació en medio de una familia burguesa que tenía mucho dinero.

Recibió una buena educación, correspondiente a su clase social.

La educación que tuvo Humberto, fue privilegiada y de gran esmero, dedicando su mayor tiempo en leer libros sobre sus autores favoritos.

Desde muy joven, se consagró apasionadamente a la lectura, sobre todo por la de los autores orientales.

Sus estudios primarios y secundarios los realizo en Quito y después alterno su residencia en su casa de Quito, encerrado en una habitación sobria y elegante en donde predominaban los libros, con prolongadas temporadas en su hacienda de “Miraflores” en Cayambe.

Pero allí rehuyendo de cualquier labor agrícola, se dedicaba a leer y soñar, dedicándose frenéticamente a la lectura, sobre todo a los autores orientales, pasaba épocas hasta de seis meses encerrado en los cuales se dejaba crecer el cabello hasta los hombros y en que producía en prosa y en verso para terminar quemándolo todo.

Al ser introvertido vivió apartado de todos y de todo, Prefirió la reclusión, lejos del ruido mundanal, la libertad se convirtió en su estandarte tras rebelarse de aquellos modelos con los que había sido educado. Gustaba de lecturas filosóficas, de la paz y la soledad.

Sus amplios conocimientos sobre idioma francés le dieron oportunidad de leer a diversos simbolistas y parnasianos en su propia lengua, logrando hermanarse con ellos en esas raras teorías de la vida.

No tuvo una vida llena de excesos, pero si fue una existencia bohemia, en la cual aprovechó su situación privilegiada a leer sus autores favoritos, a la escritura de poesía, pintura y música. Aunque su desempeño más sobresaliente fue como escritor.

Al crecer se encargó de las haciendas de su padre.

Humberto Fierro gozo de holgura económica hasta la muerte de su padre; después hubo de resignarse a percibir un sueldo burocrático.

Debido a su sencillez, y su forma de ser tan modesta, dedicó toda su vida como amanuense o secretario en una oficina perteneciente al Ministerio Público sin ninguna clase de ambición, sin preocuparse por mejorar su situación económica.

Con su personalidad introvertida y modesta prefería dedicarse a sus propios intereses y a frecuentar a sus pares intelectuales.

Pertenece al grupo de poetas modernistas conocidos como la "generación decapitada", junto a Medardo Ángel Silva, Ernesto Noboa y Caamaño y Arturo Borja. Se los nombró de esta manera, porque es una agrupación literaria caracterizada por el hecho de que todos murieron a muy temprana edad.

Estos fueron los precursores del modernismo literario en Ecuador.

Estaban profundamente influenciados por el poeta Rubén Darío y el simbolismo Francés del siglo XIX.

Renuncian a la rigidez del verso medido y dan preferencia al ritmo interior; pero sobre todo, revindican el ensueño, la fabulación y el entusiasmo como pilares de la creación literaria.

Todos además habían leído a importantes autores como Baudelarie, Victor Hugo y Verlaine.

El cuarto poeta ecuatoriano de la generación decapitada fue Humberto Fierro.

De entre los modernistas del grupo Fierro fue el de la sensibilidad artística más refinada y más amplia cultura. Y al desparecer Noboa y Borja asumió la principalía indiscutida del movimiento.

En sus obras se puede observar un sistema estético culto, alejado de los referentes nacionales, un lenguaje puro y sencillo que a veces se tornaba complejo y rebuscado. La prosa de estos revelaba siempre las desgracias de un país pobre a raíz de la corrupción política imperante.

Como la de Borja y Noboa, la poética de Fierro es la del desencuentro de clase. Hay una división entre su posición aristocrática y su ciudadanía mestiza.

Junta a esa cualidad, el de ser el estilista de la música perfecta dentro del verso, música, desde luego, no rítmica como la de sus otros compañeros, sino implícita dentro de la idea.

Hizo gran amistad con Arturo Borja, quien fue que lo descubrió como poeta y lo instó a publicar sus poemas.

La vida de Humberto Fierro, no duró demasiado como para marcar etapas o características autorales.

En 1919 publicó su primer libro titulado “El laúd en el valle” libro compuesto de 43 poemas, fue una obra que publicó en vida, y comenzó a trabajar en otro libro “Velada platina”.

Este segundo libro llegó a la imprenta, pero el propio poeta retiró los originales, no se publicó sino hasta 20 años después de su muerte en 1949, estos son los trabajos principales, que se conocieron de su autoría.

Sus poemas más destacados fueron «Tu Cabellera», «Los Niños», «Hojas Secas», «Romance de Cacería» y «A Clori».

A partir de 1920 llevó una vida bohemia, pero sin excesos, y en las noches se reunía con sus amigos y poetas en diferentes bares de la ciudad de Quito.

A pesar de haber crecido en medio de una familia de buena posición económica y social no impidió que muriera suicidándose, la muerte lo traslada a su ideal “valle de las fuentes y las flores” el 23 de agosto de 1929 a causa de una Sobredosis, cuando apenas tenía 39 años de edad, convirtiéndose en uno de los poetas decapitados que vivió más tiempo.

Fue el último de los decapitados en partir, seguramente aquellos con quienes se identificó por el tedio de la vida le estarían aguardando, su muerte puso punto final al modernismo.